La existencia de los electrodomésticos en las casas de alquiler dependerá de la oferta que realice el propietario al inquilino, por lo cual son opcionales.

Existen casas de alquiler completamente amobladas que constan de una gama variada de electrodomésticos, ya sean lujosos o no. Mientras que otras constan de los electrodomésticos básicos las cuales son consideradas como casas semi- amobladas. Además, también existen las casas sin amoblar, que son las que tienen las condiciones bases de habitabilidad pero que no cuentan con ningún tipo de electrodoméstico.

Todas, como condición básica para ser arrendadas, deben contener un buen estado de habitabilidad, pero estas categorías (amoblado, semiamoblado y sin amoblar) vienen a formar parte de las condiciones. Por ello, si se adquiere un contrato de una casa amoblada, la funcionabilidad y las condiciones, hasta de los electrodomésticos, pasan a formar parte de ello, lo que determina que se deben garantizar igualmente.

La ley de arrendamientos urbanos establece que, si surge una avería en algún electrodoméstico al principio del arrendamiento, o su falla se debe a la antigüedad del mismo, la reparación o sustitución correrá por parte del propietario, ya que, además, en el inmueble permanecerá la inversión hasta el final del contrato. Mientras que, si la falla es debida al desgaste o deterioro por el uso cotidiano del electrodoméstico, en este caso, corresponden tales gastos al inquilino, ya que es considerado un deterioro por el uso constante.

¿Y si el inquilino quiere cambiar por voluntad propia los electrodomésticos?

En el caso que el inquilino desee reemplazar, por voluntad propia, algún electrodoméstico por alguno de su propiedad, debe notificar al propietario con anterioridad, ya que el mismo debe evaluar el consumo energético que generará este nuevo electrodoméstico, así como el sistema eléctrico de la casa y el paradero de su equipo, pues si accede a tal cambio, el inquilino no podrá deshacerse del mismo.

Esta evaluación se debe a que existen aparatos que consumen mayor energía eléctrica y exigen un sistema eléctrico mucho más resistente para evitar sobrecalentamientos, al igual que algunos poseen conectores distintos y que deben ser sustituidos también. Por tanto, esto puede implicar una serie de sustituciones y cambios en la casa de alquiler, que ameritan ser notificados y negociados con el propietario, ya que, aunque se posea la habitabilidad del lugar no se tiene el derecho de modificar las condiciones establecidas en una propiedad de origen privado.

En la negociación se deben plantear todas las características del nuevo electrodoméstico, desde su consumo, voltajes requeridos, etc., y el propietario es quien debe decidir si acepta el cambio o no.

En el caso de las casas de alquileres sin amoblar, el inquilino es quien realiza el equipamiento necesario a sus exigencias, pero igualmente debe notificar al propietario qué cantidad de electrodomésticos se recomienda para no saturar el sistema eléctrico interno de la casa.

Todo esto indica que el inquilino no puede cambiar los electrodomésticos con completa libertad, sino que debe informar al propietario para que el mismo tome una decisión. Por ello, se recomienda que antes de realizar cualquier cambio en la casa de alquiler, ya sea de electrodoméstico o no, siempre sea notificado al propietario del inmueble arrendado, así se evitaran situaciones conflictivas y se mantendrá una buena relación con el arrendador.