Actualmente se sabe la importancia que tiene el certificado energético de una vivienda. Y las dudas llegan a la hora de obtenerlo. Así que si quieres saber cómo obtener el certificado de eficiencia energética sigue leyendo y toma nota de todos los detalles. ¡Comenzamos!

Cómo obtener el certificado de eficiencia energética

Como primer paso para obtener el certificado de eficiencia energética deberás contactar con un certificador autorizado. Esta persona se podrá encargar de todo el proceso, desde inspeccionar la vivienda, redactar el certificado, entregarlo a las entidades correspondientes, así como registrarlo en el organismo autonómico que corresponda.

Disponer del certificado de eficiencia energética es actualmente una obligación por parte de los propietarios de las viviendas. Ya sea el dueño del inmueble, o de la finca, es quien debe solicitar dicho certificado y presentarlo ante un notario. La existencia de dicho certificado se deberá mencionar en todo momento si se decide anunciar la vivienda en caso de quererla vender o alquilar.

certificado energético Ibi

En caso de vender un inmueble, el vendedor está obligado a entregar al comprador el original del certificado de eficiencia energética. Sin embargo, en casos de alquiler, bastará con adjuntar una copia del certificado al contrato de arrendamiento.

Aparte de la etiqueta, el sistema te dará un código de registro, el cual te permitirá comprobar en cualquier momento que el inmueble está inscrito debidamente indicando también su calificación correspondiente.

Es importante revisar que el certificado de eficiencia energética sea válido. De manera que se debe mirar que el inmueble esté inscrito en el registro de certificados de eficiencia energética. Una de las ventajas que tiene este trámite es que el registro es telemático. Así que está gestionado por IVACE-Energía y se puede acceder online.

Existen algunos inmuebles que no están obligados a disponer de un certificado de eficiencia energética. Se trata de edificaciones que debido a sus características físicas o de uso tienen que permanecer abiertas. En muchos casos es porque tienen un valor histórico o arquitectónico importante y no se les pide para que no sean alterados de ninguna manera. Por ejemplo, las iglesias o los centros de culto religioso o edificios agrícolas.

En otras ocasiones es su tamaño lo que hace que se pueda no sacar el certificado, como las viviendas con superficies útiles totales inferiores a 50 m2. O en todo caso, edificios que se compren para su demolición.

Lo más recomendable es mirar primero en la página web correspondiente para saber si es necesario o no según tu tipo de inmueble. Recuerda que este tipo de información se actualiza constantemente directamente en las páginas oficiales.