Local comercial…es posible alterar la fachada?

Cuando alguien se hace cargo de un negocio, siempre quiere darle su toque personal al mismo. A veces, no hace falta el dar ese toque personal, si que lo que es necesario, es cambiar la estética de la fachada debido a que se va a llevar a cabo un negocio diferente. En este sentido, por ejemplo, nada tendría que ver una fachada de una frutería, con la de una tienda de informática. Para ello, se hace necesario el llevar a cabo una alteración de la fachada del local, que muchas veces puede llegar a suponer un problema para los vecinos. Sin embargo y por suerte para el empresario, modificar fachada negocio es posible.

Para poder estar seguros de todo esto, es necesario acudir a la jurisprudencia de casos parecidos. En estos casos de modificación de fachada, el tribunal supremo ha dictaminado que la comunidad del edificio en donde se encuentra el local, debe de permitir dichas obras. Sin embargo, hay que tener en cuenta que se deben de respetar unos mínimos, esto quiere decir que la alteración de la fachada no tiene que ser ni desmesurada ni excesiva

Es posible alterar la fachada de nuestro negocio, pero siempre con mesura

Llegados a este punto, lo que no estará permitido es que la alteración de la fachada lleve a cabo algún cambio que provoque una alteración de los elementos comunes esenciales, como por ejemplo podría ser unos forjados. Todos estos cambios, supondrían un peligro para la seguridad del edificio, por lo que no están permitidos en ningún caso.

Así mismo, tampoco está permitido alterar la fachada con algún elemento que pueda perturbar a los vecinos, esto viene a decirnos que hay que tener cuidado con los letreros luminosos, para que no molesten a los vecinos de las primeras plantas ya sea a base de luz o de ruido.

En definitiva, lo importante es tener mesura a la hora de llevar a cabo dichos cambios y tratar de no romper demasiado la estética del edificio. Para llevar todo esto a cabo, siempre es un tema que se puede tratar con los vecinos en una junta para evitar problemas mayores, ya que si llevamos a cabo la reforma sin contar con el beneplácito de estos, en futuras demandas puede darse que se tenga que revertir la situación, inhabilitándonos la obra y por consiguiente, perdiendo toda la inversión realizada.